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Así fue el cierre en Quibdó del proyecto ‘De la firma al realidad: la paz nos pertece’

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Con el auditorio lleno en la Uniclretiana, el pasado 16 de mayo se logró tener un espacio en Quibdó, donde se priorizaron las voces de las mujeres chocoanas, tanto para hablar de la situación de los derechos humanos de las mujeres, como de sus apuestas por la paz, y lo que implica el enfoque de género en el Acuerdo de Paz.

El evento organizado por la Corporación Humanas, la Fundación Universitaria Claretiana y la Red Departamental de Mujeres Chocoanas, y que contó con el apoyo de la Cooperación Alemana a través de la GIZ – Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GmbH) su proyecto Fondo Vivir la Paz”, contó con panelistas que señalaron la necesidad de que se implemente el Acuerdo de Paz, a nivel territorial, especialmente en un departamento como el Chocó, históricamente marcado por la guerra. A su vez, expresaron que es prioritario que se implementen las medidas con enfoque de género, y el capítulo étnico.

“Si no se erradica la pobreza va a ser muy difícil construir paz en el Chocó», señaló en su introducción la directora de la Corporación Humanas, para precisamente dar cuenta de los dos grandes temas que se iban  a desarrollar durante la jornada.

La paz sin las mujeres no es posible

«Necesitamos que los puntos del Acuerdo de Paz se implementen. Que el Estado escuche la voz de las mujeres», señaló Damaris Palacios de la Red Departamental de Mujeres Chocoanas, en el primer bloque del evento en el que se hizo un análisis del enfoque de género en el Acuerdo de Paz. «Somos las mujeres las que más le apostamos al proceso de paz porque hemos sufrido la violencia en nosotras mismas, nos han asesinado a nuestros hijos y a nuestros maridos. Necesitamos participar y apropiarnos de la paz», agregó.

Por su parte, Gloria Luna, de la Red Departamental de Mujeres Chococanas, señaló no solo la importancia del enfoque de género sino también el capítulo étnico. «Hay algo muy importante que nosotras hicimos, exigimos que estuviera en la Alta Instancia una representación de las mujeres negras. Nuestro deber ahora, es llenar el capítulo Étnico del Acuerdo del enfoque de género». También dio cuenta de la situación de violencia que vive actualmente el Chocó, por la falta de presencia estatal, y la disputa por el control territorial. “Estamos cercadas por el ELN, por el Ejército, por los paramilitares. A las mujeres las violan. La situación es muy grave en los territorios». En ese sentido, también se refirió a los diálogos de paz entre el ELN y el Gobierno. «En el Chocó todos y todas somos víctimas y necesitamos seguir trabajando por la paz y necesitamos que se reanudela Mesa de Dialogo entre el Gobierno y el ELN».

Alba Quintana Achito, lideresa Embera Dóbida del municipio de Juradó, habló sobre la necesidad de construir la verdad sobre el conflicto desde la voz de las mujeres.  “En el programa de Mujeres Indígenas del Chocó tenemos que empezar a mirar qué tanto ha cambiado nuestro territorio desde que inició el conflicto armado. Las mujeres tenemos que conocer el proceso de diálogo y participar de la Comisión de la Verdad”. Luego expresó que “Para buscar la paz debemos dejar la discriminación, aceptarnos como somos: Indígena, Afros y mestizas. Las palabras de discriminación sólo nos llenan de rencor».

La situación de los derechos humanos de las mujeres chocoanas

Este bloque contó con la presencia de las lideresas Charo Mina, Nigeria Rentería y Francia Márquez, que analizaron el informe denominado ‘Derechos humano de las mujeres chocoanas: una cuestión de Estado’.

Adriana Benjumea presentó la metodología y las principales conclusiones del informe sobre la minería ilegal, la pobreza, la educación, el empleo, la salud, la violencia intrafamiliar, la violencia en el marco del conflicto armado y la respuesta institucional frente a la Violencias Basadas en Género en el departamento.

“El Estado ha sido indolente y le ha negado el acceso a los derechos a la población del departamento. La pobreza en Chocó duplica la nacional y en cuadriplica en pobreza extrema. Dan ganas de llorar ver la inclemencia de un Estado que ha saqueado este departamento”, mencionó la directora de Humanas.

Benjumea, también resaltó que Chocó es el departamento donde más mujeres mueren en sus partos. La tasa de mortalidad materna en Chocó es de 276, 27 vs la tasa nacional que es de 51, 27, es decir, cinco veces mayor. También explicó que En las cifras de violencia sexual y violencias contra las mujeres en Chocó hay un gran subregistro y aun así las cifras son alarmantes. Las mujeres chocoanas jóvenes hoy sufren la violencia machista, patriarcal y necesitan ser escuchadas y atendidas por las instituciones.

Ante dicha realidad, Francia Márquez inició refiriéndose a  los problemas que genera tanto la minería legal como ilegal, en los territorios y la vida y cuerpo de las mujeres. «La minería ilegal no es el único problema, la Gran Minería, promovida por el Estado bajo la excusa del «desarrollo» se ha utilizado para legitimar el despojo de las comunidades», y agregó, «el desarrollo se ha realizado a costa de nuestro sufrimiento, de nuestros cuerpos llenos de mercurio bajo esta política Estatal de la muerte».»El río es para nosotros padre y madre y uno no los vende. el territorio es la dignidad del pueblo negro. ¡La lucha continua! El territorio es lo único que tenemos para hacer Pueblo».

Nigeria Rentería se refirió la participación política de las mujeres y las barreras que tienen para obtener vocerías. “El machismo se ha perpetuado en la cultura que hemos aprendido de nuestros abuelos. Las organizaciones sociales tienen el compromiso de revisar lo que sucede con las mujeres, darnos espacios de participación y encontrar formas de que su trabajo se refleje en la institucionalidad”.

Finalmente Charo Mina, se refirió a las prácticas colonialistas, que siguen vigentes en los territorios como el Chocó, y que afectan de manera contundente a las mujeres negras. «Vivimos en un Estado de colonialidad de la vida. En un sistema neoliberal, racista y patriarcal, que mantiene en continuidad diversas violencias». También dijo, “Las mujeres chocoanas hemos sido víctimas de la violencia racista institucional del Estado. Partiendo de la negación y el ocultamiento de las violencias que vivimos”. 

Al finalizar, cerca de 40 mujeres de Quibdó que participaron en los talleres del proyecto, recibieron los certificados que daban cuenta de su compromiso con los talleres que trataron la importancia del enfoque de género en el Acuerdo de Paz. “Yo entré siendo una persona muy diferente a la que sale después de estos talleres. Me doy cuenta que las mujeres somos muy poderosas y debemos liderar estos procesos de construcción de paz”, expresó Yessica Robledo, una de las estudiantes de los talleres.

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